Por qué escribo

En 2014 escribí más de 500 posts para todos los blogs donde trabajo. De todos esos ni el 10% eran noticias, y el promedio de palabras ronda las 700. El tipo de posts más sencillos de escribir son las noticias, porque solo tienes que limitarte a reportar lo que pasó, lo que se dijó, lo que anunciaron, etc. Aunque muchos intentan darle un toque personal a las noticias con algo de análisis u opinión, no es algo que una noticia requiera dentro de la noticia misma.

No me gusta escribir noticias porque no creo apropiado meter tus opiniones cuando reportas un hecho, y no me gusta no escribir mis opiniones en todo lo que escribo. Cuando algo me entusiasma necesito decir lo genial qué es, y cuando algo me molesta necesito quejarme al menos un poco. Pero, mi principal motivación para escribir siempre ha sido la necesidad de compartir lo que aprendo.

Fue así como me convertí en blogger, y como lo seguiré siendo toda la vida, trabaje o no en los medios digitales.

Mi primer contacto con Internet fue a los 14 años, pero no tuve mi propia computadora en casa hasta los 19. Por 5 años recorrí todos los cyber cafés de mi ciudad para saciar el hambre de entretenimiento e información que nada ni nadie alimenta tan bien como la gloriosa web.

En 2008 abrí mi primer blog personal, uno de esos para escribir estupideces de adolescentes que crecen tarde. A los meses le abrí un hermano gemelo, al año abrí otro de cuentos en colaboración con varias personas. Al siguiente de eso, cuando estaba por graduarme de la universidad abrí otro por el que muchos me conocen: artescritorio. Fue un proyecto divertido que construí con mi pareja y que terminamos vendiendo por no ser rentable y no tener tiempo para ocuparnos de él. Pero que me enseñó mucho del medio, y lo difícil que es monetizar un sitio de tecnología con un nicho tan pequeñito como los amantes de la personalización de escritorios (¿qué es eso?).

Artescritorio no me hizo rica ni famosa, pero si me hizo aprender muchas cosas. Y, la verdadera razón por la que se creó en un principio fue realmente exitosa al menos frente a mis ojos: enseñar y compartir.

Mucha gente me pregunta que de dónde saco la inspiración para escribir tantas cosas. La respuesta es muy sencilla, no es la gran cosa realmente, no escribo novelas, no necesito camiones de imaginación, escribo artículos sobre las cosas que me gustan, las cosas que he aprendido, y las cosas que descubro. Ayuda mucho que Internet es una fuente infinita de ideas.

Escribir sobre las geniales ideas de los demás es la mejor manera de hacer que todos crean que tienes ideas geniales para escribir.

No se me acaban las ideas para escribir artículos porque no dejo de aprender cosas nuevas todos los días, así sean tonterías como una extensión para Chrome que hace los botones más bonitos. No se me acaban los temas de los que escribir, porque se me acabarían los temas de los que hablar. La mayoría de la gente tiene muchas ideas en la cabeza todo el tiempo, o algo que contarle a los amigos o a la familia cuando llegan a casa del trabajo, pero casi nadie va y las escribe en un blog. Eso es lo que muchos bloggers hacen. Ayuda tener cierta capacidad para saber cuáles cosas valen la pena escribir y cuáles no, o tener cierta experiencia que te diga qué cosas le van a interesar tanto al público como a ti. Eso solo te lo da muchos años escribiendo y observando las reacciones a lo que publicas, pero no es magia ni un superpoder.

Escribir es muy terapéutico, trátese de lo que sea. Me gusta dejar las cosas por escrito, porque perduran más que mi lamentable memoria. Más de una vez me he visto buscando cosas que he escrito para recordar como hacer algo. Y, esa es una de mis motivaciones favoritas para escribir, compartir lo que he aprendido con otros, y recordar lo que se me olvida cuando pasan los años. Ayudar a cualquiera a resolver un problema con algo que escribí me da una gran satisfacción, de ahí que la mitad de mis posts empiecen por un “cómo”.

Me gusta.

Comments

  1. Oscar

    Hola Gabriela, lo que escribes me es muy útil, ya que tu critica es muy positiva, y me ayuda en mi trabajo que es asesorar a compañeros y clientes.
    Soy técnico en electrónica y por suerte he pasado por todas las etapas de las telecomunicaciones, porque he tenido la suerte de poder trabajar durante años en lo que me gusta.
    Tu trabajo es muy bueno, nunca dejes de hacerlo.
    Un saludo.
    Oscar desde Uruguay.

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